Vender sin reglas

rompe las reglas

             En este momento en el que me encuentro inmerso en un fin de semana de aprendizaje y de reciclaje quería compartir contigo la importancia del aprendizaje continuo. Después de dar varios talleres, de poder colaborar con personas muy influyentes y de poder  aportar mis conocimientos a través del ayuntamiento, me he dado cuenta que para poder seguir aportando valor, hay que estar en constante crecimiento y aprendizaje. Llevo ya varios meses impartiendo formación y desde entonces no he dejado de reinventarme y eso me lleva a la conclusión de que en las ventas hay que estar siempre innovando.

               Al igual que en mis ponencias, cuando hablamos de ventas, tenemos que estar constantemente moviéndonos e ideando métodos nuevos. Seguramente si te has dedicado o te dedicas a vender, ya te habrás dado cuenta que cuando descubres algo que te funciona perfectamente, de repente deja de funcionarte.  Esto me lleva a decir que en las ventas no hay nada específico que sea la varita mágica. Al igual que Bruce Lee explicaba que en carate era mejor fluir y dejarse de tanta técnica, en las ventas pasa lo mismo. Hay que fluir y adaptarse a los diferentes momentos.

                Es cierto que hay ciertos patrones que siempre funcionan en el cerebro y que debemos de conocer unas bases, pero hay que tener en cuenta ciertos factores externos que van a influir en nosotros y en el cliente y que  debemos tener en cuenta. Me refiero a aspectos como nuestro estado de ánimo en un momento determinado o el estado de ánimo del cliente en el momento de la visita. Claro, ahora te estarás preguntando que cómo controlas eso ¿verdad?  Bien, el estado de ánimo nuestro como vendedor es fácil, hay técnicas muy sencillas para cambiar los estados de ánimo a nivel subconsciente como ponerte una música alegre en el coche y cantar o como respirar y recordar un momento muy agradable de tu vida; pero…

                    ¿Cómo controlar el estado de ánimo del cliente en el momento de la visita? Pues tengo una buena noticia. ¡ES MUY SENCILLO! Sólo tenemos que llevarle a ese momento de felicidad en su vida para que cambiemos su estado mental. ¿Cómo se hace eso? Hablando con el cliente y siendo observadores. Recuerda que el cliente está deseando liberarse del marron que tiene en ese momento, y el fallo más común que solemos cometer es el de regocijarnos en su dolor dándole consejos de lo que debe o no hacer ante esa situación. Bien, pues mi consejo es que una vez sepamos más o menos lo que le puede pasar, no hablemos del problema y hablémosle de lo positivo que tiene su vida.

                Por ejemplo, si notamos que el problema es con la pareja, en vez de decirle que es que madre mía como son las mujeres o como son los hombres etc., mejor es decirle cosas como “Que suerte que tienes a tu pareja y que puedas compartir tu vida con alguien” En vez de reforzar el problema, le estamos dando un punto de vista distinto y positivo. En definitiva, le estamos cambiando el estado de ánimo.

                Deseo de corazón que te sirvan mis palabras y siempre recuerda que tienes en tus manos el poder de mejorar la vida de las personas. Aprovéchala. Feliz día.

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