Por naturaleza las personas nacemos vendedores

vendedores

Estoy recordando cuando era pequeño y me ha venido a la memoria cuando todo lo que imaginaba era posible. Seguro que tú también te acuerdas. Era un momento de nuestra vida en la nadie nos paraba. Si queríamos algo, éramos capaces de la más ingeniosa imaginación para lograrlo. También recuerdo cuando vendía papeletas para poder ir al viaje fin de curso o incluso cuando colaboraba con asociaciones como el DOMUND de manera altruista. Eso es algo que forma parte de la vida de muchos de vosotros  ¿verdad? ¿Lo recuerdas? Todo esto me hace pensar que, si en aquel momento éramos capaces de vender unas papeletas y no nos poníamos a pensar lo que iban a decir los demás, si nos iban a tachar de mal educados, si nos iban a decir que no… Simplemente las vendíamos, hablábamos con alguien y si no nos quería comprar, nos daba lo mismo, íbamos a por otra persona. Y así conseguíamos hacerlo. Además, en cada persona, si veíamos que lo anterior no había funcionado, cambiábamos de estrategia.  Éramos vendedores!!!

Con el paso de los años, hemos perdido todo eso. Nos inculcaron que ya no era tan gracioso vender, que no molestásemos a los demás con nuestras tonterías, nos hicieron ver que lo que ofrecíamos no tenía valor e incluso en muchos de los casos hasta nos castigaban por andar molestando.

Todo esto me lleva a que, como siempre digo, todos empezamos vendiendo algo de forma natural y sin embargo ahora, nos da miedo vender  e incluso algunas veces, rechazamos y criticamos aquello que de niños hacíamos con toda nuestra ilusión.

Como experto en ventas me gustaría lanzarte un reto. Piensa en algo que quieres lograr, puede ser aumentar tus ventas directamente, o puede ser ascender en tu empresa, conseguir un mayor salario, mejorar tu relación de pareja, aumentar tu popularidad, etc etc etc. Sea lo que sea, piensa en qué es lo que tienes que ofrecer para conseguir tu objetivo y a continuación piensa como puedes hacerlo, piensa en todo aquello que si tuvieras, haría que lograras esos objetivos.  Experimente, practica con personas y… si te equivocas, cambia de estrategia y prueba con otra persona.

Recuperemos el niño que éramos sin miedos y con ilusión y entusiasmo. Que tengáis un feliz día.

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